Pensamientos Finales
Los datos revelan lo que muchos jugadores ya saben por experiencia: ciertos juegos engendran entornos
donde el abuso se vuelve esperado en lugar de excepcional. Si bien la competencia crea tensión
naturalmente, el salto del impulso competitivo al acoso no es inevitable. Es una elección hecha por los
jugadores, habilitada por los desarrolladores y normalizada por las comunidades que aceptan la toxicidad
como el precio de los juegos en línea.
El cambio requiere reconocer que el problema existe, entender qué lo impulsa y comprometerse con
soluciones incluso cuando son incómodas o impopulares. Hasta entonces, millones de jugadores continuarán
evitando el chat de voz, ocultando sus identidades o abandonando los juegos por completo en lugar de
enfrentar otra andanada de abuso.